Mujeres en la Comuna de Paris

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Carta al intendente de Montmartre, Georges Clemenceau
Señor:
Nuestro Comité Republicano de Vigilancia (femenino) del 18º
desea desempeñar su papel en nuestra patriótica tarea.
Dada la pobreza de la gente y que ya no puede soportar la visión de niños de pecho que se están muriendo de hambre, le pido a Usted que tome las siguientes medidas:
Llevar a cabo una inmediata encuesta en cada casa del 18º distrito
para determinar la cantidad de ancianos, enfermos y niños.
Requisar inmediatamente todos los edificios abandonados en el 18º distrito para dar abrigo a los ciudadanos que carecen de techo y organizar albergues donde los niños puedan ser alimentados.
Que todo el vino y el carbón en los sótanos de las casas abandonadas
se ponga inmediatamente a disposición de los débiles y enfermos.
La completa abolición en el 18º distrito de todos los burdeles y casas de
trabajo para muchachas jóvenes.

Que se fundan las campanas de Montmartre para hacer cañones.
Louise Michel,
Presidenta en funciones
Calle Oudot, 24, Montmartre.

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Sobre los derechos de las mujeres
En 1870, la primera organización pro derechos de las mujeres comenzó
a reunirse en la calle Thevenot. En las reuniones de este grupo, y en otras reuniones, los hombres más avanzados aplaudían la idea de la igualdad. Noté –ya lo había visto antes, y lo vería después– que los hombres, independientemente de sus declaraciones,
aunque pudiese parecer que nos apoyaban, se contentaban
siempre con la mera apariencia. Esto se debía a la costumbre y a la fuerza de antiguos prejuicios, y me convenció de que nosotras las mujeres debemos simplemente ocupar nuestro lugar sin rogar por ello…
El tema de los derechos políticos esta agotado. Igualdad de educación,
igualdad en el trabajo, de modo que la prostitución no fuese la única profesión lucrativa disponible para las mujeres, esto es lo que era real en nuestro programa.
Los revolucionarios rusos tienen razón: la evolución ha terminado y ahora hace falta la revolución o la mariposa morirá en su capullo.
Se podían hallar mujeres heroicas en todas las clases sociales. En la escuela profesional se reunían mujeres de todos los niveles sociales, y todas preferirían la muerte a la rendición. Organizaron la Sociedad de Ayuda a las Víctimas de la Guerra. Entregaban sus recursos
lo mejor que podían, mientras exigían que París resistiera y siguiera resistiendo el asedio prusiano…
Más tarde, cuando me apresaron, la primera visita que recibí fue la de
madame Meurice, de la Sociedad de Ayuda a las Víctimas de la Guerra. Durante mi último juicio, detrás de los espectadores cuidadosamente seleccionados, entre quienes habían logrado deslizarse dentro, divisé los ojos resplandecientes de otras dos mujeres que habían sido miembros de la sociedad.
Saludo a todas estas valientes mujeres de la vanguardia que fueron llevadas de grupo en grupo: el Comité de Vigilancia Femenino, las asociaciones femeninas, y más tarde la Liga de las Mujeres. El viejo mundo ha de temer el día en que estas mujeres decidan que ya han tenido bastante. Estas mujeres no flaquearán.
La fortaleza ha encontrado su refugio en ellas. iCuidado con ellas!
Cuidado con quienes hacen ondear por toda Europa la bandera de la
libertad, y cuidado con la más pacífica hija de Galia que duerme hoy en la profunda resignación de los campos. Cuidado con las mujeres cuando se sienten asqueadas de todo lo que las rodea y se sublevan contra el viejo mundo. Ese día nacerá el mundo nuevo.
Tomado de: The Red Virgin: Memoirs of Louise Michel
Extractos de la Primera Parte, X-XIV.

Llamamiento a las mujeres ciudadanas de París
Mujeres Parisinas (11 de abril, 1871)
…La locura fratricida que se ha apoderado de Francia, este duelo a muerte, es el acto final en el eterno antagonismo entre el derecho y el poder, la fuerza del trabajo y la explotación, el pueblo y sus tiranos.
Las clases privilegiadas del actual orden social son nuestras enemigas;
quienes han vivido de nuestro trabajo, prosperando merced a nuestra miseria.
Ellos han visto que el pueblo se alza exigiendo: “¡No más obligaciones
sin derechos! ¡No más derechos sin obligaciones! Queremos trabajar, pero también deseamos el producto de nuestro trabajo. No más explotadores. No más jefes. Trabajo y seguridad para todos. El pueblo ha de gobernarse a sí mismo.
Deseamos la Comuna; deseamos vivir en libertad o morir luchando por ella”…
Mujeres de París, la hora decisiva ha llegado. iEI viejo mundo tiene que
acabar! i Queremos ser libres! Y Francia no se ha alzado sola. Las naciones civilizadas del mundo entero tienen sus ojos puestos en París. Están esperando nuestra victoria para liberarse ellas a su vez…
Un grupo de mujeres parisinas

Nota:

Invitamos a las mujeres patrióticas a reunirse hoy, martes 11 de abril, para tomar medidas concretas sobre la creación de comités en cada distrito a fin de organizar un movimiento femenino para la defensa de París, en caso de que la reacción y sus gendarmes traten de apoderarse de la ciudad.
¡Necesitamos la colaboración activa de todas las mujeres de París que
comprendan que la salvación de nuestra capital depende de los resultados de este conflicto; que sepan que el actual orden social lleva en sí el germen de la pobreza y la muerte de la libertad y la justicia; que saluden por lo tanto el advenimiento del reino de trabajo y de igualdad y estén preparadas para luchar a la hora de la verdad y morir por el triunfo de esta revolución por la que sus hermanos están sacrificando sus vidas!
Tomado de Journal Officiel (Comuna). 11 de abril, 1871.